miércoles, 13 de octubre de 2010

Ni un segundo...

Con la cara lavada se ven tan claras las cosas que resultan cristalinas. Las historias desde dentro toman matices que ocultan la facilidad para tomar las riendas. A veces pienso que me he vuelto más crítica o tal vez pensándolo mejor siempre lo he sido. Tras el apagón que ciega la vista o que sólo ilumina lo que uno quiere ver, tantas veces lo malo, lo que nos destruye, lo que nos hunde más. Tras ese apagón desaparecen las nubes que aportaban dramatismo y es hasta más fácil respirar.
No me gusta la sumisión y mucho menos en los que me rodean, no me gusta ver como siguen las pautas establecidas algún día y la falta de diversidad. Ahora que la gente que quiero se aproxima a lo que toca, no me gusta. No me gusta que se asuman reglas cuando uno no las pone, no me gusta quién no dialoga por no tener problemas(eso se lo dejo a David de María). No me gusta que cierres la boca, que asientas, que te resignes que hagas costumbre por tener una costumbre cuando eso no es lo quieres. Te dejo la falsa felicidad que te hace perder tanto esfuerzo que te deja cansada, te dejo tu rutina o tus miedos, te dejo la falta de sangre que en ocasiones hierve la mía, a fin de cuentas tan sólo soy tu amiga, tu vida es tuya, pero no se si he dejado claro, que no me gusta.