miércoles, 15 de septiembre de 2010

A San Canuto

Hace algún tiempo conocí a una persona que me leía y me dijo:"sobre tu vida se poco, pero se como piensas". Creo que con esa frase definió mi filosofía de tener un blog. Escribo principalmente para mi, lo uso como una forma más de expresarme y sacar lo que llevo dentro. No me importa desnudar mis pensamientos o sentimientos, pero intento ser más cauta sobre lo que hago o dejo de hacer y sobre los detalles de mi vida. Ojo, cada uno se organiza su blog como quiere, esta es mi manera.
No comento por lo general por lo cual no tengo muchos comentarios. A veces hasta se me olvida que este espacio es abierto y cualquiera puede entrar a leer, me lo recuerda eso llamado contador, que me demuestra que hay movimiento. Pero este es mi espacio egoísta y reivindicativo, donde escupo las ideas y valores que pretendo ante todo defender. Bueno, todo este rollo para decir que hoy ha sido un día de revivir. Un día raro. Y a pesar de todo lo acontecido, me siento super afortunada.
Muchas veces puedo parecer, lo parezco o soy algo pesimista. Pero como he comentado infinidad de veces, debido a mi dualidad tengo mi lado positivo, soñador e incluso revolucionario. Pero, por mucho que pueda caer, soy consciente que soy una persona afortunada. Hoy como que veo reforzado toda esa fortuna. Creo en las pequeñas cosas, en las sensaciones, en los instantes y momentos. Lucho por no perder la ilusión, por no caer en la dinámica del movimiento de masas y ovejismo. Ante todo, no quiero ser una oveja, ni tener la mirada fija de un burro. Para ello me recuerdo constantemente ese gran invento llamado abanico...cómo el de los colores para elegir pinturas.
Hoy una persona me ha recordado de nuevo lo afortunada que soy. Dicen que quién tiene un amigo tiene un tesoro. Yo tengo un tesoro. Tengo varios.
Ojo, porque el concepto de amistad...cómo diría yo...me río yo de determinados amigos. Pero ese es otro tema. El mío es que hace unos años me encontré en la misma situación en la que esta ella ahora. Ella, presente siempre, incondicional. Aquella vez estuvo, hoy he podido estar yo. Admiro ante todo su fuerza y su capacidad de esquivar el dramatismo. Valoro su espontaneidad desgarradora y ante todo la quiero. Ahí va ahora toda mi fuerza, y si tengo que rezar lo haré a San Canuto que debe ser el que le bendijo al nacer. "San Canuto, devuelvele todos los sentidos"