De vuelta a la montaña rusa siento los acelerones y frenadas a cada instante. Subo, bajo, a veces hasta me suelto las manos y otras pienso que debería haber sido mas cauta. Aún así maldigo el momento en el cual entré en ese parque de atracciones que periódicamente me castiga y me obliga a luchar contra unos pensamientos que son un puto bucle. Y es como tener un gran lunar en una parte del cuerpo que no se ve a simple vista. No se percibe desde fuera la mayoría de las veces pero no deja de ser un gran lunar y a solas o en más intimidad sigue estando ahí. Este lunar a mi se me manifiesta...Es mi mal lunar.
Siento cosas que trato de explicar pero que creo que simplemente no se entienden si no se sienten. La empatía, puede que se haya pirado de vacaciones o pase por un momento complicado como para entretenerse conmigo. Y lo peor de todo es sentir y ocultar. Sentir y sentirte mal por lo que implica. A veces me enfado por tener que excusarme por no dejar de hacer cosas que sé que necesito. Pero claro visto desde fuera, parece que no las necesito y todo es sencillo, y mucho más fácil pero hay momentos en que aun consciente de la claridad, no veo ni un rayo de luz.
Y aún con todo el barullo soy yo, la que vive realmente conmigo misma y se cansa, la que a su vez, se niega a ser mi peor versión.
Odio ver pasar las noches mirando el reloj. Fumando, leyendo, fumando y sintiendo que pasan las horas, que va a salir el sol y que ahí estoy de nuevo, luchando por aguantar el tirón y no dormirme para probar suerte la próxima noche.
Y los miedos vienen y van como olas. Pero vuelven. Y se van si, pero vuelven.
Cuando tras descender consigues una escalada a veces se respira una sensación de cambio que nos hace creer que nada va a volver a poder. Y lucho porque esa nada no me pueda, pero hay momentos que creo que esa odiosa sensación puede ganarme la partida. Tal vez me estoy dando cuenta que en esto siempre voy a tener que escalar. Porque las bajadas a veces se intuyen, pero otras son rápidas y crueles, no mas crueles de lo que puede llegar a ser conmigo mi peor enemiga, yo misma.
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3 supineces:
a veces creo que el nuestros ojos no pueden ver más allá del autobús que cubre la casa.. y gritamos muy fuerte eso de "mueve el autobússs" pero no nos damos cuenta de que alguien tiene que conducirlo.. si no que nos ponemos a empujarlo con las manos peladas hasta que nos comen los cayos.. y la gente nos mira y girta: "pero que haceis desgraciadas!! asi no se moverá!" y ves como tus manos siguen empujando porque la inercia las ha hecho así.. necesitan que alguien venga a empujar con ellas y les enseñe que para conducir habrá que entrar en la cabina delantera y arrancar..
es inevitable seguir la inercia en la que nos hemos convertido.. pero nadie dijo que vivir fuera facil para los que brillan..
echo de menos esas madrugadas neni..
Como en más de una ocasión has hecho conmigo, dejo una vela encendida siempre para que te llegue un halo de luz que interrumpa esa oscuridad.
Todo pasa, todo llega.Te quiero baby.
no te digo mas na!!
te voy a comprar unos prismaticos para que mires un poquito mas lejos.
muack
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